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El Gobierno ha decidido intervenir el negocio de las funerarias para evitar posibles abusos. La epidemia de coronavirus deja ya en España más de 7.300 fallecidos, a los que se suman las muertes por otras causas, poniendo al límite a las empresas del sector y sus instalaciones.

El Ejecutivo ha prohibido a las funerarias subir sus tarifas con carácter retroactivo. Las compañías estarán obligadas a aplicar los precios que ofrecían antes del estado de alarma, teniendo que devolver a los clientes lo que han cobrado de más en las últimas dos semanas. Las empresas deberán facilitar al usuario antes de la contratación del servicio un presupuesto desglosado.

Prohibidos todos los velatorios y funerales

Como medida de protección para el personal funerario, Sanidad ya prohibió determinados servicios y tratamientos a los cadáveres de víctimas con coronavirus. Ahora, y tras detectarse en los últimos meses varios casos de contagios masivos producidos en velatorios, el Gobierno prohibe también todos los velatorios en instalaciones públicas, privadas o en domicilios. Todos los funerales se aplazan en España mientras dure el estado de alarma.

Sí se permite que hayan, como máximo, tres familiares en el entierro o cremación del fallecido. Durante esos actos se deberá seguir respetando siempre la distancia de uno a dos metros entre los asistentes.